Los efectos a largo plazo del estrés intenso y prolongado

Se conocen los efectos del estrés, en general, cuando es muy intenso y dura mucho tiempo (cuando se vuelve crónico), tanto sobre la salud física como sobre la salud mental. Vamos a resumirlo brevemente. Sabemos que si sufrimos intensas reacciones de estrés y se mantienen en el tiempo, por cualquier razón, a medio plazo pueden desencadenar el desarrollo de diferentes trastornos mentales, tales como los trastornos de adaptación (de tipo ansioso, depresivo o mixto), algunos trastornos de ansiedad (especialmente el trastorno de pánico, el trastorno de estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático), algunos trastornos del estado de ánimo (trastorno depresivo mayor, especialmente), los trastornos somatomorfos (somatización, el trastorno de hipocondría, dolor), los trastornos por uso de sustancias (abuso, dependencia y otros trastornos mentales causados ​​por el consumo), algunos trastornos del sueño, trastornos sexuales, o de la alimentación. Véase la descripción de algunos de estos trastornos en nuestro sitio Web, por ejemplo en la sección de Trastornos de Ansiedad (www.ansiedadyestres.org; www.ucm.es/info/seas/ta).

Del mismo modo, el estrés y la ansiedad, además de producir trastornos mentales también pueden desencadenar una serie de dolencias físicas, tales como los llamados trastornos psicofisiológicos, entre los que se incluyen: enfermedad cardiovascular (enfermedad coronaria, hipertensión, infarto, arritmias , etc.), trastornos digestivos (síndrome del intestino irritable, úlcera), trastornos respiratorios (asma), trastornos de la piel (psoriasis, acné, eczema) y otros trastornos comunes en la Atención Primaria de Salud, como algunos en los que está presente el dolor y el estrés (dolores de cabeza tensionales, dolor de espalda, artritis, dolor crónico), trastornos de la fertilidad, algunas enfermedades relacionadas con el sistema inmune (cáncer, artritis reumatoide, etc.), y en general en cualquier enfermedad crónica que implica una pérdida significativa de calidad de la vida (malestar físico, dolor, pruebas invasivas, la hospitalización, la disfunción, la discapacidad) o una amenaza para la supervivencia (ciertos resultados de pruebas de diagnóstico, cirugía mayor, enfermedades terminales, etc.).